Retrato de un momento

Momentos atrás me pasó algo extraño. No, no es esa la palabra. ¿Inusual? Tampoco. Tardé en escribirlo porque no lograba encontrar papel, ni en el velador, ni en la repisa, ni sobre la máquina de coser. Abrí el clóset y encontré un cuaderno rojo. Sonreí, porque precisamente quería escribir sobre libros y coincidencias.

Momentos atrás, mientras leía junto a la lámpara de velador, me fijé en mi mano izquierda. Debido al ángulo de la luz ,se podían ver pequeñas partículas que salían de mi mano y flotaban. Parecían pelusas. “Me estoy deshaciendo”, pensé. Giré la mano y noté cómo se movía un sector de mi palma. Un poco más abajo, siguiendo la línea que la quiromancia llama “de la vida”, noté otro movimiento, también involuntario. Estuve mucho tiempo mirando esta secuencia sanguínea entre los dos puntos de mi palma y me sentí transparente. “Son pocos los momentos en los que uno advierte -desde fuera- lo biológico y crudo que se es por dentro”, pensé.
Seguí leyendo.

Página 30.

“De los aullidos sin ruido de Walser tenemos el amplio testimonio de Carl Seelig, el fiel amigo que siguió visitando al escritor cuando éste fue a parar a los manicomios de Waldau y de Herisau. Elijo entre todos el ‘retrato de un momento’ (…) en el que Seelig sorprendió a Walser en el instante exacto de la verdad, con un gesto (…) o con una frase relata lo que genuinamente es”.

Dejé de leer. Poder ver y sentir mi pulso en la palma de mi mano había sido un retrato de un momento, que relata genuinamente lo que soy: flujo, movimiento, biología. Marqué la página y seguí leyendo.

Página 33.

“Fanil, el protagonista de El vanidoso, tiene la piel y los músculos transparente, tanto que se pueden ver los distintos órganos de su cuerpo, como encerrados en una vitrina. Fanil ama exhibirse y exhibir sus vísceras, recibe a los amigos en traje de baño, se asoma a la ventana con torso desnudo; deja que todo el mundo pueda admirar el funcionamiento de sus órganos. Los dos pulmones se inflan como un soplido, el corazón late, las tripas se contorsionan lentamente, y él hace alarde de eso”.


¿He leído este libro antes? No, llevaba tiempo en el velador esperando. ¿El libro se escribe mientras leo y pienso? Sería el chiche de Borges, pero no.

Dos seguidos. Y yo que pensaba que sería una noche más.

1.57 am
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