La comida y yo

Días de gula. Llevo dos semanas comiendo bajo contrato. o así lo parece. Han habido varias invitaciones a comer, paseos gastronómicos por el centro de Santiago (Dominó, Fuente Alemana, El Rápido, Bravissimo, Tip Top) y la infaltable cita mensual con el Hildegard. Este marte fue el turno de un cheesecake de chocolate con frambuesa. Sin palabras.

Sólo por los chocolates, me encantan estos días de pascua. El otro día me compré mis favoritos: los ambrosoli rellenos con crocante. No tienen ninguna gracia pero tienen sabor a infancia, como los suflitos de colores y la leche con nutrina. Alcancé a comerme sólo dos porque *I* los botó pensando que eran basura. Qué rabia.

Como pasé tres meses almorzando lechugas no he querido ver ni de cerca una verdura, lo que tampoco es bueno. Ningún extremo es bueno pero tengo una tendencia hacia los polos, en casi todo. Tampoco he cocinado, algo que hacía casi todos los días y con entusiasmo genuino. Mi terreno es la cocina. Yo elegí los cuchillos, varias de las especias sólo las uso yo y la última batería de cocina fue un regalo para mí. No recuerdo que alguien me haya enseñado a cocinar pero mucho de lo que sé viene del cuaderno de recetas de mi nonna, que hacía el mejor tucco del mundo. Me encanta ver programas de cocina, apuntar recetas. Ayer vi la de una pizza con camarones, hojas de albahaca, cebolla morada y tomates secos. Todo cubierto por abundante mozzarella. Les faltó orégano, pero se lo pongo yo.

Mi plato favorito, y por ende el que mejor me queda, son los porotos graneados (hay quienes dicen ‘con mazamorra’, pero no es del todo correcto). Este verano no hice ni una sola vez, solo pastel de choclo, que es más fácil y rápido. Según mi hermano no hay mejor.

Será por el frío pero quiero puro comer comida casera pero preparada por mí. Me gusta cocinar para alguien, pero siempre la que más disfruto soy yo. Todo apunta a que viene un invierno gastronómico en mi casa, sobre todo en estos días de desocupación involuntaria. Volverán las foundue. También pienso retomar la tradición de los gnocchi, estén alertas el 29. Puede que su número salga sorteado este mes. Como siempre, usted trae la salsa.

pd: estoy feliz porque se arregló milagrosamente mi discografía de los Beatles! Mientras escribo escucho Rubber Soul de 1965, el disco que marca la madurez del grupo. Ideal para subirse el ánimo en un día tan tan nublado.
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  1. Soy la primera en sacar número para gnocchi, cruzaré los dedos y prenderé velas a los santos para estar entre las afortunadas

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  2. *MP*: Done dial. La Denise también manifestó su voluntad así que la conversación de la velada versará sobre todo cine chileno en los años 20.

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  3. Yuhuuuuuuuuuuuuuuu

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